• 16 octubre 2009

DE LA MEDIOCRIDAD A LA COMPETICIÓN: EL ANTES Y EL DESPUÉS, por Joan Gallardo

DE LA MEDIOCRIDAD A LA COMPETICIÓN: EL ANTES Y EL DESPUÉS, por Joan Gallardo

DE LA MEDIOCRIDAD A LA COMPETICIÓN: EL ANTES Y EL DESPUÉS, por Joan Gallardo 400 301 xisco

 Siempre había sido un chico normal, incluso con 8 años se podía notar el relieve de las costillas en mis escasos 30 kilos; de adolescente era igual: jugaba al fútbol con mi equipo y con el de los mayores, comía lo que quería y nunca engordaba…A los 18 años dejé el fútbol y me emancipé siendo un chico corriente de175cm y 72 kilos aproximadamente que no se salía de la norma y la mediocridad y sin haber acudido a un gimnasio por un plazo más largo de 1 mes continuado.

Finalizaba el verano cuando alquilé un apartamento con mi pareja y ahí la vida cómoda comenzó a hacer sus estragos: unas pizzas, unas  hamburguesas, mucho sofá, mucha televisión, nada de deporte… y después de un otoño, un invierno y una primavera después se me ocurrió pesarme…91 kilos “está rota, tanto tiempo sin usarla…voy a comprar una nueva”, nada, 91 kilos pero con números digitales…increíble, de repente con menos ropa me veo más “gordito”…”joder nadie me ha dicho nada en estos meses!!” eso pensaba intentando justificarme y exculpándome a mí mismo por lo ocurrido…

Probé mil dietas diferentes, incluso la del  “melón y sandia todas las noches” (bestialidad)…intento hacer jooging, apuntarme al gimnasio, nada, incluso seguí engordando: 92…93…me desanimo, voy del gimnasio y para desestresarme acabo en la hamburguesería y después en el súper comprando helados.

Comencé a entrenar y estudiar a la vez y como consecuencia de ello: comer más a la vez también hasta el punto de que con 23 años esa báscula digital que aún funcionaba marcó 97’6 kilos y mi cara que parecía una luna llena, la piel de foca y un estado físico lamentable: siempre con dolor de piernas, hinchadas y pesadas, no podía correr más de 20 minutos seguidos sin tener que desabrocharme los zapatos, me veía mal, muy mal, dejé de sentirme atractivo a la vista de las mujeres (a pesar de tener pareja) y toda esa situación en su conjunto empezaba a minar mi marcada y segura personalidad: empiezas por comprarte menos ropa y acabas por no afeitarte y/o peinarte, por no hablar de salir y divertirme: vergüenza de entrar en el pub de moda, aunque lo tuviese cerca no sabía ni cómo era por dentro.

Un día mi pareja me comentó que buscando por Internet había acordado una cita con un entrenador personal, un tal Xisco Serra. Que envidia pensé, a la vez que le dije “prueba y me cuentas”; un mes después había bajado de peso y su aspecto había mejorado notablemente. “Yo quiero”, me dije a mí mismo, y a la semana. un martes estaba ya en su consulta y no podré ya olvidar sus primeras palabras: “¿cómo puedo ayudarte Joan?”…

 

A la semana ya estaba entrenando y había cambiado mis hábitos de alimentación. Una semana y la báscula marcaba 1,5 kilos menos y sin esfuerzo prácticamente, y esa fue la dinámica mes tras mes, bajando de peso y aumentando el tono muscular, en 3-4 meses había rebajado ya 10 kilos y sin darme cuenta estaba en 75 kilos con un tono muscular que jamás había obtenido hasta el momento: mis abdominales eran visibles en reposo, tenia una piel fina y bonita, y la ropa… bueno, no sé cuantas prendas habré lanzado a la basura de lo grande y holgadas que me quedaban, pero eso si, todas ellas han sido tiradas con muchísimo gusto.

Seguimos entrenando mes tras mes hasta que un día después de entrenar y ver el aspecto que ya tenía en el espejo del gimnasio, sin saber exactamente cómo, salió el tema de la competición, lo primero que pensé era “en menos de un año pasaré de ser un gordito a subir al escenario en una competición de culturismo?” increíble!!. Y así fue, el pasado 2 de Mayo cuando ni tan solo se cumplía un año que entrenaba con Xisco Serra me encontraba en el Auditórium de Alcudia debutando y además ganando el trofeo al mejor posador…

Todo ha sido tan rápido que ahora tengo la sensación de que siempre he sido así, pero la cuestión está en saber valorar como un Entrenador Personal te puede CAMBIAR LA VIDA, puede devolverte la SEGURIDAD EN TI MISMO, SUBIRTE AL LIMITE DE LO POSIBLE TU AUTOESTIMA, REENCONTRARTE CON TU CONFIANZA Y DARTE AL FIN Y AL CABO, MÁS FELICIDAD ¿QUÉ PRECIO TIENE ESO?

 

Joan Gallardo, un alumno aventajado.

 

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