• 23 julio 2009

1.500 clientes pierden sus cuotas tras el cierre repentino del gimnasio Fitness Center de Madrid

1.500 clientes pierden sus cuotas tras el cierre repentino del gimnasio Fitness Center de Madrid

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Tal y como cuenta el periodico digital EL MUNDO, el repentino cierre del Gimnasio Fitness Center, en la madrileña Plaza de los Cubos, llenaba de rabia y frustración a los cerca de 1.500 socios registrados, cuando el propietario del negocio, Sergio Sánchez Esteban, ponía el candado al centro deportivo, dándoles con «la puerta en los bolsillos».

Las cuotas anuales de los socios oscilaban entre los 200 y los 400 euros, por lo que el citado administrador podría tener ahora en su poder una suma que ascendería a más de 300.000 euros

Deterioro progresivo de las instalaciones

A pesar de que los clientes afectados no esperaban este desagradable desenlace, hace tiempo que barruntaban que algo no funcionaba en la gestión del centro. Según Gema Iglesias, una de las socias, «había un deterioro progresivo del gimnasio a todos los niveles en los últimos meses».

El pasado mes de mayo, Gema y otros 38 clientes presentaban una solicitud al centro, instando a la mejora de una serie de deficiencias «insostenibles», como la falta absoluta de higiene o algunas irregularidades en el cumplimiento del contrato firmado. Muchas de las ofertas incluidas en sus cuotas eran insuficientes o, incluso, inexistentes, como la prometida terma, que «ni siquiera funcionaba».

Asimismo, los aparatos de la sala de musculación se estropeaban con frecuencia lo que, ante la falta de personal de mantenimiento, complicaba mucho su arreglo y posterior uso. Ante esta situación, poco podían hacer los solicitantes ya que, en contra de la normativa vigente, el gimnasio tampoco contaba con Libro de Reclamaciones.

Los monitores dejaron de cobrar

A principios de este mes, lo que comenzó siendo una sugerencia se convertía en reclamación oficial cuando el centro se quedó, literalmente, sin agua. Sergio Sánchez lo achacó a una supuesta rotura de la caldera, pero el hecho fue la gota que colmó el vaso. El administrador dejó de acudir regularmente al local en torno al 20 de junio, abandonando a su suerte a empleados y socios, al tiempo que los monitores se marchaban también «hartos de no cobrar y de trabajar en condiciones extremas», según afirman. Así, el gimnasio se quedaba en cuestión de días sin responsable ni personal cualificado.

«Últimamente teníamos una sensación de dejadez absoluta, como si el propietario del negocio intentara que, poco a poco, fuéramos los propios clientes los que nos fuésemos por desesperación», declara Gema. Sin embargo, algunos confiados seguían pagando cuotas el 13 de julio; apenas dos días antes de que el gimnasio bajara la persiana.

Alice Santos, ex trabajadora del gimnasio, relata cómo cuando comenzó le dijeron que cobraría antes del 8 de cada mes, pero nunca lo hizo antes del 21. Además, tenía que reclamar el dinero cada mes: «Trabajar sin saber si vas cobrar es duro, pero me daban pena mis alumnas, que no tenían culpa de nada», explica.

Sergio Sánchez, que no ha querido hacer declaraciones a este periódico, se enfrenta ahora a varias denuncias (presentadas en la Comisaría de Moncloa, así como en la Consejería de Economía y Hacienda y en la de Comercio), y desde ayer, a una sentencia de desahucio por parte de los dueños del local (pues tampoco pagaba el alquiler desde hace unos meses), que ya están negociando con una importante cadena de gimnasios para poner el inmueble en marcha cuanto antes.

Los afectados, más allá de la denuncia, se han unido para demostrar que hay que luchar contra este tipo de fraudes empresariales. El miércoles por la noche se manifestarán junto al que hasta ahora era su gimnasio para solicitar la devolución íntegra de sus cuotas, y sobre todo, para exigir que el responsable no quede impune.

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